miércoles, 8 de febrero de 2017

Enrique Solinas, Finalista del Premio Internacional de Poesìa Pilar Fernández Labrador 2017 de Salamanca



El escritor argentino Enrique Solinas es uno de los 20  finalistas del destacado Premio internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2017, en su cuarta edición. El fallo del mismo se conocerá a finales de marzo  en  la ciudad de Salamanca, España. 

          Su libro titulado El libro de las Plegarias fue elegido entre 520 obras presentadas por autores provenientes de Argentina, España, Puerto Rico, Bolivia, México, Colombia, Cuba, Panamá, Ecuador, Perú, Italia, Chile, Bulgaria y Portugal.


El Premio de Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador es convocado  por la Asociación Mujeres en Igualdad, con la colaboración de la Sociedad de Estudios Literarios y Humanísticos de Salamanca (SELIH) y la Diputación de Salamanca.

Forman parte del Jurado António Salvado, poeta y Premio al Mérito Cultural del gobierno portugués; Carmen Ruiz Barrionuevo, catedrática de Literatura Hispanoamericana  de la Universidad de Salamanca; Jesús Fonseca, poeta y delegado de La Razón en Castilla y León; Alfredo Pérez Alencart, poeta, profesor de la Usal y presidente de la SELIH; Carlos Aganzo, poeta y director de El Norte de Castilla; José María Muñoz Quirós, poeta, profesor de Lengua y Literatura y presidente de la Academia de Juglares de Fontiveros; Inmaculada Guadalupe Salas, presidenta de la Asociación Mujeres en Igualdad, y Julián Barrera Prieto, diputado del Área de Cultura de la Diputación de Salamanca. Actúa como secretaria Victoria Pérez Castrillo.
            Se otorgará un Premio y un Accésit. El Premio consiste en la publicación del libro seleccionado y será publicado por Ediciones de la Diputación de Salamanca, además de recibir una Placa Acreditativa; una obra de arte titulada “El querido Quijote de Cervantes IV”, realizado especialmente por el destacado pintor Miguel Elías, profesor de la Universidad de Salamanca; la traducción y publicación del poemario ganador al portugués y divulgación en revistas digitales de Brasil y Portugal. Un poema del libro también se traducirá a quince idiomas del mundo (Alemán, inglés, árabe, hindú, chino, francés, ruso, italiano, japonés, croata, rumano, indonesio…) y, finalmente,  la invitación a participar en el XX encuentro de Poetas Iberoamericanos, en octubre de 2017.


Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969)  es escritor, docente, investigador y traductor. Forma parte de grupos de investigación en Literatura Latinoamericana, Literatura Argentina y de Literatura y Mística. Desde 1989 colabora con publicaciones de su país y del exterior, y forma parte del Comité de Redacción de la Revista Gramma, editada por la Dra. Marcela Crespo Buiturón, que pertenece a la Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina.

Publicó hasta la fecha en poesía: Signos Oscuros (Buenos Aires, 1995), El Gruñido (Buenos Aires, 1997), El Lugar del Principio (Buenos Aires, 1998), Jardín en Movimiento (Buenos Aires, 2003, y Perú, Lima, 2015), Noche de San Juan (2008), El gruñido y otros poemas (Antología poética, 2011), Corazón Sagrado (Buenos Aires 2014 y México 2015), Barcas sobre la zarza ardiente (2016), Le grognement et autres poèmes (París, 2017), The way time goes / La manera en que el tiempo se va (Antología Bilingüe, USA, 2017). En colaboración,  Dificultades de la poesía (ensayo, 2010) e Invocaciones –cuatro poetas en la voz del mito- (poesía, 2012). En narrativa: La muerte y su conversación (cuentos, 2007).



Por su labor literaria obtuvo varios premios, entre ellos, el 1er. Premio Nacional Iniciación Bienio 1992/1993, de la Secretaría de Cultura de la Nación, el 1er. Premio Dirección General de Bibliotecas Municipales de Buenos Aires 1993, Mención en los Premios Municipales de la Ciudad de Buenos Aires a la Producción 1994/1995, Subsidio Nacional de Creación de la Fundación Antorchas, Concurso 1997 de Becas y Subsidios para las Artes, 1er Premio Estímulo a la Creación Año 2000 de de la Secretaria de Cultura y Educación, etc. Ha obtenido la Beca de Residencia Shanghai Writing Program 2014, otorgada por el Gobierno de China.

Ha traducido y versionado a numerosos autores al español, entre ellos, Safo de Lesbos, Horacio, Santo Tomás, Hildegarda Von Bingen, Ovidio, Sharon Olds, Lucille Clifton, Rita Dove, Thomas Merton, Patrick Kavanagh, Roy Campbell, Edward Thomas, Rupert Brooke, Walter de la Mare, R.S. Thomas, Anne Sexton, Sylvia Plath, Jane Kenyon, Crystal Williams, Henri Cole, Ruthven Todd, Li-young Lee, Alda Merini, Erri de Luca, Henri Meschonic, Zhao Lihong, Gu Cheng, etc.

Su obra forma de parte de antologías nacionales e internacionales, siendo traducido al inglés, al italiano, al portugués, al francés, al griego y al chino.  



martes, 22 de noviembre de 2016

"Barcas sobre la zarza ardiente", de Enrique Solinas




Mi padre es leve

Mi padre es leve como una flor
cuando en otoño cae como las hojas
del libro que alguna vez leyó
al calor del invierno.

Cuando partas de aquí,
Padre,
partiré también.

Algo tuyo
quedará en mí,
siempre.

Y siempre algo de mí
se irá contigo.



En la zarza ardiente

Desde esta absoluta oscuridad
veo a mi padre despedirse
con esa dignidad propia
de quien conoció
el mundo y lo habitó.

Acompaño a mi padre
en el gesto de su despedida,
en esta vida de hospitales
donde todo pasado es presente
y el futuro
es nada más
que una conversación.

Atrás quedan
los días de la noche,
las palabras
que debían madurar
para ser ciertas;
queda en el camino
la expectativa
de lo que no sucedió,
la verdad de la belleza,
su cuerpo inaccesible.

Pero ahora es el silencio,
el silencio que grita
el silencio
en la voz del bosque.

Pero ahora es el deseo,
el deseo de que el tiempo
vuelva hacia atrás,
cuando el invierno todavía joven
encendía
su lámpara mágica
y alumbraba el camino
de nuestro alegre porvenir. 

miércoles, 13 de julio de 2016

Concierto de Invierno: Laura Garcia del Castaño - Silvio Mattoni - Alejandro Schmidt - Enrique Solinas

El viernes 22 de Julio, en Restaurante Cafe L'ecole bon apetite, leerán poesía los escritores Laura García del Castaño, Silvio Mattoni, Alejandro Schmidt y Enrique Solinas.

La dirección es Ayacucho 333, en la Ciudad de Cordoba, a las 19:00 hs.
La entrada es libre y gratuita.




domingo, 5 de junio de 2016

Enrique Solinas, 'Le grognement -Anthologie de poésie-', Reflet de Lettres Éditions, París, 2016

De próxima aparición, diría inminente, saldrá en París la traducción al francés de la antología El gruñido y otros poemas que en 2011 publicó Ediciones Ruinas Circulares. Hoy la editorial me envió la tapa y alegró este domingo tan particular, de días tristes y abandonados, como a veces suele estar mi corazón. 

Pero lo importante también es que hoy supe que no estaba tan solo, que el día ya no es tan triste, y que siempre hay amigos dispuestos a darte su cariño para que un día más podamos sobrevivir.


Enrique Solinas -  Le grognement -Anthologie de poésie-, Reflet de Lettres Éditions, París, 2016

martes, 19 de abril de 2016

Enrique Solinas - Escritor - Un nuevo sitio Web

Estimados amigos, aquí les dejo un nuevo sitio Web donde reúne gran parte del trabajo que voy realizando.

A medida que el tiempo pasa, distintas entidades, organizaciones y particulares van pidiéndome que los redirija a una página Web donde puedan ver mi porfolio y es así que decidí tener esta página en Wix.

Espero que les guste y que compartamos ese espacio también.

Hasta pronto,
y seguimos conversando sobre la vida y sus diversas formas.



viernes, 1 de mayo de 2015

Comentario a "Corazón Sagrado" de Enrique Solinas, Suplemento Cultural de El Litoral, Santa Fe - 23/4/2015

Enrique Solinas
Foto: Jaime Panqueva

Suplemento Cultural de El Litoral, Santa Fe - 23/4/2015 

La liturgia de la modernidad

Comentario a Corazón Sagrado, de Enrique Solinas, Viajero Insomne Editora, 60 páginas.

Si algo podría definir la poesía de Solinas es su profundo humanismo expresado con una rigurosidad formal que tiende al despojamiento. De la dramatización de la escena que se despliega en cada poema brota una verdad que se vislumbra o se esconde o es buscada pero no aparece de un modo frontal, sino que se asoma en la entonación, en el gesto de la voz. El nivel ontológico en la poesía de Solinas se encuentra en la articulación estética, lo que se sabe y lo que no, puede rastrearse debajo de lo enunciado como interrogante y como anhelo. En la aparente sencillez hay inflexiones, cruces de registros, leves guiños, un afán de totalidad encubierto en el trazo limpio de las palabras. En ese tono de placidez que marca la escritura de este nuevo libro, en Corazón Sagrado se rastrea, sin embargo, la inquietud, la sed de eso que apenas se nombra. Búsqueda y confesión, susurro, verdad desnuda a veces como revelación inusitada, cántico, celebración, todo en estos poemas que pulsan el trayecto de una búsqueda estética caracterizada por la originalidad, la impecabilidad y la variación de matices y un innegable entronque con la oralidad por su tono de invocación y plegaria. Hay, además, algo de testigo en esta voz poética, testigo del suceso, del acto, de una verdad. En estos poemas se percibe nuevamente la combinación de una mirada inocente y a la vez aguda en un equilibrio delicadísimo, aunque es probable que el giro en la escritura dé cuenta de una decantación mayor en el tratamiento de la palabra que se vuelve translúcida, abarcadora, única. Reducir este conjunto de poemas a una tradición encuadrada en el lirismo místico sería empobrecer la propuesta del autor, si bien aparecen los motivos y los escenarios típicos del Nuevo Testamento de la Biblia el desierto, los cuarenta días y las cuarenta noches, la escena de la crucifixión- es imposible no leer entre líneas para descubrir que el texto al nombrar celebraciones, ceremonias y creencias nos habla del ejercicio de la palabra poética como una liturgia de la modernidad. El poema “Dionisios” opera como un contrabalanceo de la figura crística que atraviesa la mayor parte del libro. El desborde de los sentidos frente a la contención y mesura que se repliega hacia un centro, la expansión hacia el afuera sin tope ante una mirada interior, expresada en la metá- fora del Sagrado Corazón de Jesús, que ha sido considerada por algunas tradiciones del pensamiento del nuevo paradigma como una superación del Cristo crucificado o, quizá, una representación del Cristo más acorde con el nuevo siglo. Cabe señalar que la estructura del libro en su totalidad guarda un equilibrio en la reunión y combinación de poemas marcados por la belleza expresiva y el rigor formal.

Irma Verolin

Comenatrio a "Corazón Sagrado" de Enrique Solinas - Suplemento Cultural de La Voz del Interior, Córdoba - 19/2/2015



Suplemento Cultural de La Voz del Interior, Córdoba - 19/2/2015

Celeste y terrestre 

Corazón Sagrado de Enrique Solinas, Viajero Insomne Editora, 60 páginas

Simple y extraño. Son dos adjetivos que parecen repudiarse mutuamente. Sin embargo resultan perfectos para describir este nuevo libro de Enrique Solinas titulado Corazón sagrado. Una serie de poemas que giran en torno de la imagen del corazón de Jesús y de la crucifixión, y que por momentos parecen una versión menos kitsch de esa estética extraída de las estampitas religiosas y elevadas a la categoría de arte internacional por los fotógrafos franceses Pierre et Gilles. La diferencia, sin embargo, es mayúscula, porque la carne maltratada y fustigada del sacrificio, habitual en la iconografía cristiana, es elevada aquí a un exponente de belleza en el que coinciden la dimensión terrestre de la vida con la dimensión celeste: “Recostado en la hierba del verano/ veo mi futuro en el cielo:/ las estrellas iluminan lo que vendrá/ y siento el aroma de la tierra/ antes de la lluvia”. O todavía más directo y profundo, en el poema “Lugar” dice: “En el fondo del agua/ estoy/ en el cielo”. Esa búsqueda de plenitud –que Silvio Mattoni, en el prólogo, identifica con la poesía mística– no sólo es un paso más allá del silencio, es una música tan poderosa como para reunir los miembros dispersos de un dios (como el repetido címbalo del largo poema “Dionisios”) o para expandir “con la fuerza de su voz/ el resplandor de esa ciudad/ para que nosotros podamos vivir”. A la poesía poco le importan la ideología, la moral o la religión que forman parte de ese mundo puesto entre paréntesis (para conservarlo, eliminarlo o transfigurarlo) en el acto mismo de enunciación del poema. Solinas lo sabe y por eso sus plegarias son tan luminosas como un canto a la alegría siempre renovado. En todo caso, no es el dogma sino el amor el que guía sus palabras, como dice en esta oración a Jesús: “Yo no sé/ cómo se hace/ para no recordar/ y sentir// aquí en el pecho/ todo el vacío// que el amor nos deja// cuando se va”. Si bien el movimiento de todo misticismo es ascensional –el impulso de una llama, diría Gastón Bachelard–, en Corazón sagrado no se privilegia lo superior sobre lo inferior, sino que toda la vertical del sentido (desde abajo hacia arriba o desde lo humano a lo divino y viceversa) es recorrida en las dos direcciones. En ese contexto, un poema sentimental, como “Distancia”, adquiere el valor de una cosmología. Vale la pena citarlo completo: “Cae una hoja desde la copa/ de un árbol altísimo./ Mis ojos atrapan la imagen/ en ese instante lento/ y siguen su recorrido// Esa es la distancia absoluta/ que existe/ entre vos y yo.// Esa es la distancia/ cuando mi corazón/ cae de tus manos// y contra la noche// se estrella”.

Carlos Schilling

Comentario a "Corazón Sagrado" de Enrique Solinas - ADN CULTURA | Diario La Nación - Viernes 9 de enero de 2015





ADN CULTURA | Diario La Nación - Viernes 9 de enero de 2015 

Original misticismo 

Corazón sagrado de Enrique Solinas, Viajero Insomne Editora, 60 páginas

Voz por completo atípica pero no disonante en el panorama de la poesía local, Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969) ha publicado ampliamente y su obra recibió varios premios. En algunos trabajos, como Libro de las horas, visitaba la temática religiosa y mitológica. En Corazón sagrado, esas dos vertientes confluyen y crean reflexiones sobre el amor a Dios, la belleza del dolor y el sacrificio. Como en otros autores de poesía mística, el erotismo latente se expresa de modo ambiguo con analogías bien terrenales: “Y yo te amaré/ como el amante/ que en la noche/ regresa/ y cierra las puertas del mundo/ para irse jamás”. La poesía de Solinas manifiesta con cautela una especie de misticismo queer, en el que resuenan los ruegos de Cristo a su Padre durante la crucifixión, la tradición literaria de san Juan de la Cruz y el legado filosófico de Ulrich von Balthasar. Sin efectismos y con unas pocas anécdotas personales en las que la voz poética aspira a la universalidad –pero donde también increpa al mundo, a la historia humana escrita con “palabras para morir”–, Solinas entrega canciones resplandecientes. A partir del símbolo del Sagrado Corazón de Jesús, síntesis de la alquimia cristiana que fusiona pasión y entrega, sufrimiento y altruismo, los poemas apelan a “las voces antiguas,/ las voces nuevas,/ las voces viejas/ de la locura/ preparadas para el amor” con el fin de figurar una búsqueda ancestral. El vínculo de la escritura con la divinidad adquiere en estos textos formas diversas: tanto el efecto de una lluvia fresca sobre el corazón cansado como la luz de la gloria opacada por las sombras del Gólgota. 

Daniel Gigena

sábado, 3 de enero de 2015

Silvio Mattoni, sobre “Corazón Sagrado” de Enrique Solinas

Enrique Solinas
© Shanghai Daily 2014

"Corazón Sagrado" de Enrique Solinas: Una aparición Sagrada

Cuando en la actualidad se habla de “poesía mística” se suele pensar en un juego paradójico con las palabras, se suele hacer referencia al problema místico del lenguaje, que consiste en lo siguiente: las palabras no pueden decir las cosas, el ánimo ni la materia del mundo, son más bien su ausencia. Entonces lo místico sería aludir, por defecto del lenguaje, al exceso de las palabras, a aquello que las excede, por la doble vía del silencio y de la metáfora. Sin embargo, en los poemas de Enrique Solinas los versos son místicos en un sentido más propio. Por supuesto, lo que se dice –el amor, el sentimiento religioso, el misterio de una relación anímica con un absoluto– no cabe del todo en las palabras, pero hay aquí un impulso más antiguo que la resignación a la insuficiencia del lenguaje. Estos poemas recobran la cuestión mística desde San Juan de la Cruz, le ponen de nuevo figuras al amor divino y nuevas canciones a la persecución incesante del alma por una plenitud perdida. Así, como en aquella tradición mística, el erotismo se torna ambivalente: ¿se ama a Dios o al Hijo, bajo la forma de un cuerpo deslumbrante en su pasión y su dolor? ¿O bien se ama un cuerpo presente cuyo transporte y cuyo goce hacen sentir en el espíritu la presencia de un ser eterno?

Corazón Sagrado, Ed. Viajero Insomne, 2014

No obstante, desde un primer momento, el “corazón” deja entrever una posibilidad de cuerpos presentes. Ese otro, por momentos distante, simbólico, icónico, se vuelve de golpe, por la apertura misma de las palabras ambivalentes, un objeto deseado, un factor de goce. De pronto un cuerpo se extiende sobre otro cuerpo. Parece un sueño, pero es el deseo realizado. Parece un rezo, pero es una canción de amor terrenal.

Enrique Solinas
© Shanghai Daily 2014

Se diría que la antigua mística barroca, que acaso le diera el máximo de sonoridad y de sentido a este idioma que hablamos, se ha invertido. En los raptos de santos de Juan y de Teresa, el erotismo venía por añadidura, era una manera de aludir a la intensidad de una fe y al abandono de toda referencia y de toda espera de reciprocidad. En la poesía de Solinas, el goce, la promesa sexual y amorosa, se elevan hasta la forma de una aparición sagrada. A tal punto que incluso las imágenes cristianas pueden ceder su lugar a otra clase de epifanías. Surge entonces el antiguo Dionisos, el dios del entusiasmo, el ritmo y el trance. Pero no podría decirse que ese poema a Dionisos, momento culminante del libro, sea sin más una suspensión, un paréntesis antiguo en el continuo cristiano, sino que en verdad aquel dios borracho y embriagador, proclive al amor del instante, habrá sido ya el último dios, o sea el crucificado. Entre címbalos y excesos, el dios niño, el que fue despedazado vuelve a juntarse, con cada fiesta, con cada rapto de amor, con el simple deseo que se precipita en la forma de otra carne; a cada verso, el dios vuelve a estar presente.

Una palabra más debería agregarse sobre la música de estos versos, su sed de imágenes y su aspiración a la altura de lo que permanece, contra toda esperanza, en la intensidad de la poesía. Una palabra que no encuentro. Apelo entonces a la metonimia, con una hermosa palabra antigua que se repite aquí, como sonoridad inspirada, una docena de veces: címbalo.

Enriqe Solinas
© Shanghai Daily 2014

“Lo que nos falta es la fe”, decía Hegel en sus clases de estética, y con ello anunciaba el fin del arte, el carácter pasado de su práctica para el mundo actual. Pero la poesía nunca compartió esa opinión e hizo de su propia inactualidad la fuerza inagotable que la impulsa. Otro filósofo, el que firmaba “Dionisos o el Crucificado”, pensará que la mejor manera de salir de la cárcel del presente es y será lo inactual. Solinas canta, reza, ama y dedica sus poemas al rango de lo que no muere. No sabemos qué pueda ser eso, una fe tal vez, pero sin ese deseo de fe, ese querer y ese dejarse llevar, esa afirmación constante del momento privilegiado, no seguiríamos en esta espera incesante de una redención bajo la forma de libros de poesía.  Por eso, creo, es necesario este libro y su experiencia intensa